El calor que empieza a hacer sumado con las lluvias típicas de esta época y los brotes tiernos de nuestras plantas son los condicionantes perfectos para que se reproduzcan seres no deseados en nuestro jardín. Deberéis estar atentos si queréis proteger vuestro jardín.

mariquita en una rama

El pulgón es una de las plagas más comunes. Miden entre 1 y 3 milímetros y pueden ser de diversos colores, entre ellos negros o amarillo.

Se alimentan de la savia de las hojas o flores provocando que éstas se debiliten y a la vez inyectan una sustancia tóxica que hace que las hojas se enrollen y se encrespen, consecuentemente disminuyen el crecimiento y la floración. Además, de transportar virus de una planta a otra, hace que se desarrolle la fumagina, un hongo que se extiende rápidamente e impide que la plantas hagan la fotosíntesis.

En el blog jardinería, plantas y flores hay un artículo donde os dan más información sobre el pulgón y algunos trucos para combatirlo.

La cochinilla también es una plaga común que provoca malformaciones en la hoja y en el tallo.. Afecta a cactus y plantas de interior debido a que necesita de un ambiente seco para poder desarrollarse. Actualmente es fácil de erradicar, pero si no se hace pronto, provoca la aparición de la fumagina.

La lepra del melocotonero es un hongo que forma ampollas de color rojo encima de las hojas. Si no se mojan las hojas y se evita el exceso de humedad, puede prevenirse su aparición.

El oídio es un hongo que se desarrolla en las hojas y las acaba matando. Necesita calor y sequedad para reproducirse. Es fácil identificarlo debido a un polvo blanco que aparece en las hojas, sobretodo en las de los rosales.

Los trips miden menos de 2 milímetros y afectan a plantas de exterior, hortalizas y árboles frutales. Se trata de una plaga muy resistente que se posa en las hojas y se alimenta de la savia de las plantas. Se reproducen en ambientes cálidos y secos.

El mildiu es una afectación fúngica que provoca manchas en las hojas, primero de color verde claro y luego marrones. También apreciaremos un polvillo blanco, y al igual que en el caso del oídio, mata la planta por asfixia. Aparece debido al exceso de humedad y al calor y también por elevados niveles de nitrógeno en el suelo (si no leísteis el artículo sobre los fertilizantes químicos, podéis encontrarlo aquí).

Hemos visto que muchas de ellas necesitan de un ambiente especialmente seco o húmedo para reproducirse. Si contamos con sistemas de riego como Intelliwater, tendremos el nivel hídrico óptimo y dificultaremos que estas plagas se reproduzcan.

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