Hoy os hablaremos de un aspecto que debemos tener muy en cuenta a la hora de programar cualquier tipo de riego. La velocidad de infiltración es la capacidad que tiene nuestro suelo de absorber agua y dependiendo de la que tenga nuestro suelo, necesitaremos regar de una forma u otra.

A modo general, a continuación os mostramos las diferentes velocidades de infiltración que tienen los suelos:

  • Suelo muy arenoso: entre 20 y 25 mm/hora
  • Suelo arenoso: entre 15 y 20 mm/hora
  • Suelo limo-arenoso: entre 10 y 15 mm/hora
  • Suelo limo-arcilloso: entre 8 y 10 mm/hora
  • Suelo arcilloso: menos de 8 mm/hora

Estos datos son orientativos pero a parte de esto, debemos saber que cuanto más seco esté el suelo, más rápidamente absorberá el agua. A medida que esté más saturado, la velocidad irá disminuyendo hasta ser más o menos constante.

¿Cómo afecta esto al riego?

Los suelos arcillosos al tener una velocidad de infiltración muy baja, retienen mucho la humedad, y esto podría asfixiar las plantas y pudrir sus raíces (lo sabes todo sobre las raíces? Lee el artículo aquí). En cambio, en los suelos muy arenosos, hay tanto drenaje que la planta podría no estar recibiendo toda el agua necesaria.

¿Cómo solucionarlo?

Con los modelos S100 (para pequeñas extensiones) así como el S200 y el S250 (para extensiones mayores) podremos proporcionar el agua justa a las plantas. Además, como el riego se activa en ciclos cortos, favorece la absorción del agua, hasta en los suelos arcillosos.

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