Tradicionalmente las plantas se nutren del agua que les llega a través de la lluvia o del riego, pero no toda el agua que les llega es almacenada y puesta a su disposición. En el artículo de hoy analizaremos las tres causas de pérdidas de agua más frecuentes.

*Recomendamos leer el artículo sobre la velocidad de infiltración antes*

Escorrentías: Es el agua que cae sobre la superficie del suelo y que éste no es capaz de absorber.

Hay unos tipos de riego que producen más pérdidas debidas a las escorrentías que otros. Por ejemplo, el riego a manta y el riego por surcos. En cambio, en los riegos localizados (como el gota a gota, por aspersión,…) no suelen producir este tipo de pérdidas.

Precolación: Es el agua que sí logra infiltrarse en la tierra pero debido al tipo de suelo, ésta se filtra hasta las capas más profundas. Esto es un problema porque el agua queda almacenada en zonas donde las raíces no llegan, con lo cual hay riesgo de que las plantas sufran estrés por sequía.

Evaporación: Debido a las condiciones climáticas y al tipo de riego, el agua puede pasar a la superficie y evaporarse. El riego por aspersión es uno de los que más pérdidas por evaporación ocasiona (lee el artículo aquí).

Riego de aspersión

¿Cuál es la solución?

Instalar Intelliwater. Se adapta a cualquier tipo de riego. Su manera de actuar, midiendo el agua que tiene el suelo y regando solamente cuando es necesario, evita las escorrentías debidas a un exceso de agua y las precolaciones. Además, al regar en ciclos cortos se favorece que la tierra vaya absorbiendo el agua y se evitan así las pérdidas por evaporación.

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