Como seguramente sabréis, la agricultura ecológica se basa en la óptima utilización de los recursos únicamente naturales y orgánicos para cultivar una explotación agrícola. En dicho cultivo no se podrán emplear ni productos químicos ni productos que hayan sido modificados genéticamente.

Conseguir la certificación ecológica no es nada sencillo y los criterios varían según cada país. En la Unión Europea la regulan los Reglamentos Comunitarios 834/2007 y 889/2008.

Cesta llena de verduras

Cuando nos planteamos un cultivo ecológico es importante escoger variedades de plantas que sean autóctonas de la zona. Éstas son más resistentes a plagas y enfermedades y están mejor adaptadas al clima.

Es interesante también cultivar más de una especie ya que así será más complicado que aparezcan plagas. En este sentido, el extracto de ajo se usa para repeler a la mosca blanca y a los pájaros.

En cuanto a fertilizantes, uno de los más usados en los cultivos ecológicos es el compost. También se pueden utilizar fertilizantes minerales pero estos deben proceder de fuentes naturales.

Por otro lado, la rotación de los cultivos hace que el abono se aproveche mejor, se controlan las malas hierbas y proliferan menos plagas y enfermedades. Se deben intercalar plantas que necesiten la materia orgánica sin fermentar con otras que la necesiten muy descompuesta.

El riego también será importante a la hora de mejorar la calidad de la cosecha y de controlar las plagas y hongos. Con los sistemas de Intelliwater evitamos que haya demasiada agua que la planta no puede absorber y reducimos así la proliferación de malas hierbas y hongos. A la vez, las plantas tienen únicamente el agua que van necesitando y la calidad de los cultivos es óptima.

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