primer plano cactus

Las matemáticas no las ha inventado el ser humano. Cuando acabes de leer este artículo, sabrás el por qué.

Las matemáticas forman parte de la naturaleza desde sus inicios. ¿Te has parado a pensar porque las flores tienen una forma determinada? ¿Te has dado cuenta de que las púas de los cactus no están ordenadas aleatoriamente?

Pues bien, conceptos como el  número áureo, los fractales o las series de Fibonacci son la base de la disposición de las hojas en una rama, de los pétalos en una flor, de las púas de los cactus,…

El número áureo es el 1,618. Si visualizáis una espiral, en cada cuarto de vuelta, se aleja del centro en esa proporción. Como la naturaleza es sabia, esta es la forma más eficiente para organizar estructuras. Así se disponen por ejemplo, las ramas, para que no se hagan sombra las unas a las otras

ejemplo ramas de árbol

Ejemplo de crecimiento de las ramas de un árbol

La cadena de Fibonacci se forma con la suma de los dos anteriores números (0, 1, 1, 2, 3, 5, 8,…). Las hojas de las alcachofas, las espirales de las piñas, la disposición de las semillas de un girasol, flores como la margarita, la planta del aloe vera, los cactus y una infinidad más se forman con esta estructura.

Los fractales también tienen su importancia en la naturaleza. Se trata de una estructura que se repite a diferentes escalas (por ejemplo un triángulo que está compuesto por triángulos más pequeños). Tanto si miramos el todo como las partes que lo forman, solamente veremos una misma estructura.

El ejemplo más típico de fractales en la naturaleza es el helecho. La función matemática que crea toda la hoja del helecho es la misma que crea sus partes más pequeñas. Otros ejemplos de fractales en la naturaleza son el brócoli, el romanescu, los nervios de las hojas así como algunos cactus.

Si queréis ver más ejemplos de fractales presentes en la naturaleza en general, haced click aquí!

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