Lo más importante para empezar a regar, ya sea un jardín o terrenos de cultivos, será conocer el tipo de suelo que disponemos. Cada suelo tiene una porosidad diferente, que viene dada por la granularidad de la tierra. Así pues, suelos más arcillosos retendrán más agua que los limosos, y éstos más que los arenosos. Los suelos arenosos, con partículas de tierra muy grandes, permiten que las partículas de agua se “cuelen” entre los espacios libres. Por lo tanto se retiene menos agua. Por contra, los suelos arcillosos, con una granularidad muy fina, deja pocos espacios libres para que el agua pase a través y es retenida durante más tiempo.

Por estas razones, el suelo que debemos trabajar estará compuesto por una mezcla adecuada de estos tipos de tierra para hacer crecer las plantas en ella. Esta mezcla presenta unas características comunes para todos los tipos de suelo, y son estos valores los que debemos conocer para conseguir regar sin malgastar agua o quedarse corto. Los valores son:

Saturación: Exceso de agua en el suelo que se pierde por drenación.

Capacidad de campo máxima: máxima cantidad de agua que un suelo puede retener. Por encima de este valor estaremos saturando el suelo (encharcando) y el agua se perderá por drenaje según se vaya filtrando.

Punto de marchitez: cantidad de agua mínima en el suelo para que una planta puede llegar a extraerla por absorción. Por debajo de este nivel, podemos considerar que el suelo está seco.

Tipos de suelo

Dicho esto, el momento adecuado para regar es cuando el agua contenida en el suelo empieza a llegar al punto de marchitez. Entonces, se deberá iniciar el riego hasta que el agua alcance el nivel de la capacidad de campo máxima del suelo. Será importante mantenerse en unos valores intermedios para que las plantas se encuentren en un sistema confortable. Si se regara por defecto las plantas sufrirían estrés y no se desarrollarían correctamente, o incluso podrían morir por falta de agua. En el caso contrario, si se regara por exceso las plantas sufrirían desarrollo pobre, además de perder nutrientes por drenación y favorecer a la aparición de enfermedades y plagas.

Es complicado saber cuales estos valores por uno mismo, pero es de vital importancia conocerlos para conseguir unas plantaciones vigorosas y saludables. MAPRSmart es un sistema de riego automático que controla estos parámetros en cualquier parcela, por grande que sea, y riega solo cuando y donde sea necesario.