Los jardines verticales son la solución idónea a los problemas de espacio y una buena opción como decoración. Suelen estar formados por un soporte que se cuelga en la pared y que contiene algún tipo de superficie para colocar plantas.

Jardín vertical, muro verde

Deberemos escoger especies que necesiten poca tierra para desarrollarse ya que el espacio del que disponen es reducido. Aun así, pueden llegar a ser muy pesados, por lo que, cuando son muy grandes, se utiliza el cultivo hidropónico (lee nuestro artículo aquí) o el cultivo de sustrato, que son más ligeros. En ambos casos los nutrientes se suministran mediante el riego.

El drenaje es fundamental en este tipo de jardines, ya que si se acumula agua, aparecen hongos y las raíces se pueden pudrir.

Uno de los sistemas de riego más utilizados en estos casos son los que contienen una bomba que succiona el agua desde abajo y la impulsa a la parte de arriba. De esta manera, el agua desciende regando todas las plantas y el sobrante se recoge en un recipiente.

Uno de los problemas de este sistema, es que la tierra y las hojas secas van deslizándose hacia el receptáculo donde se acumula el agua y pueden obstruir la bomba, atraer mosquitos,…

Otra manera de regarlos es con un sistema de riego inteligente. Este método es más eficiente que el anterior debido a que no necesitamos ningún recipiente para acumular el agua sobrante. Debido a los sensores, se riega mediante ciclos cortos que permiten que las plantas puedan ir absorbiendo el agua. Tampoco hay riesgo de podredumbre ya que se riega en la medida justa, lo cual también favorece que no proliferen hongos.

Si os ha gustado, compartid este artículo!