Los plaguicidas son unas sustancias químicas que se utilizan para proteger tanto los animales como las plantas de los efectos que otras especies vegetales o animales les pueden ocasionar. En este artículo nos centraremos en los que se aplican en las plantas (lee nuestro artículo sobre  las plagas que afectan en verano)

Existen unas 1.500 enfermedades que pueden afectar a los cultivos. Así, se calcula que en el planeta hay unas 50.000 especies de hongos, 10.000 variaciones de insectos, 1.500 tipos de nematodos y unas 30.000 especies de plantas adventicias (comúnmente llamadas malas hierbas). Todo ello puede suponer una amenaza para la cosecha.

cultivo de zanahorias

De esta manera, los principios activos que contienen los plaguicidas fitosanitarios, que son los que se aplican en el ámbito agrícola, van destinados a:

  • Combatir o prevenir la acción que las plagas puedan tener en las plantas
  • Conservar los productos vegetales y sus frutos
  • Destruir o prevenir el crecimiento de especies vegetales como las plantas adventicias
  • Hacer inofensivo para la planta el ataque de la plaga

Aunque son necesarios (producen un aumento significativo del rendimiento de la tierra), se debe tener en cuenta que los plaguicidas que no son ecológicos, son potencialmente tóxicos para el medio ambiente. Se estima que el 47% del producto que se aplica en los cultivos, se dispersa en la atmósfera así como en suelos y aguas colindantes. Aun así, sin ellos no se hubiera llegado al nivel de producción alimentaria que tenemos hoy en día.

Productos como Intelliwater hacen que el agricultor pueda ahorrar en productos fitosanitarios. Además, al proporcionar solamente el agua que la planta necesita, se dificulta la proliferación de hongos así como de malas hierbas y de plagas.

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